En mi práctica profesional he recibido muchas personas que  dejaban su cuerpo en la camilla como si fueran un coche al que hacerle la revisión,  lo revisan  y hasta dentro de 15000 km no tienen que volverlo a revisar, conduzcan como conduzcan. Y es que ese cuerpo vive con nosotros las 24 horas del día, y es nuestra responsabilidad cuidarlo. Es en esa toma de consciencia de lo que necesitamos, donde proveemos a nuestro cuerpo de recuperación y reparación. 
Es fundamental saber que necesitamos, atender a nuestras necesidades vitales, la alimentación, la hidratación, la respiración, la postura… y eso depende mayormente de nosotros mismos. 
No siempre lo tendremos fácil, y cualquier excusa, está entre muchas, podrá inclinar la balanza a un lado u otro. 
Cuando acudimos a un profesional sanitario a que nos «cure» para seguir con los mismos hábitos de vida que teníamos antes de acudir, funcionará, hasta que el crédito de nuestra genética se agote. Entonces cuando se agota, la inercia nos puede llevar a la queja de lo injusto que es todo, o bien podemos elegir tomar las riendas de nuestra salud y comenzar, que más vale tarde que nunca, a escucharnos y cuidarnos. 
Para no llegar al final del crédito, cuanto antes nos pongamos manos a la obra y cuidemos de nuestra salud, más sencillo será recuperarse y no solo llegar a estar bien, sino muy bien, y después, aún mejor y si seguimos, estar excelente. La línea de salud-enfermedad es un continuo, no estamos en salud o en enfermedad, tenemos diferentes grados, igual que podemos estar muy mal, podemos estar muy bien, no hay que conformarse en estar regular. Quizás me equivoque (y me gustaría de veras hacerlo), pero he contemplado conformismo en la salud de muchas personas, que están acostumbradas a vivir con dolor y sufrimiento soportables. 
Vivimos juntos en este planeta, el bienestar o malestar de cada persona nos influye directa e indirectamente, a más bienestar mejor para todos. 
Si me cuido, no me tienen que cuidar. Si me responsabilizo de mí, quito una carga a otros. Hasta que lo consigamos, seguimos estando disponibles los unos para los otros, no hay prisa por conseguirlo. 
Suerte en asumir tu responsabilidad de tu salud y de ti mismo. 
Aquí sigo en mi camino de conseguirlo.