13 años, muere mi padre de infarto, sin aviso, en 3 horas. 
19 años, un amigo de mi edad se me va de una hemorragia cerebral. 

2 meses después, Empecé a sentir que me moría cada día, dolor de cabeza, taquicardia, mareos, hormigueos, pitidos de oído, … 

En urgencias, por tres veces me dijeron que eran ataques de pánico. Que era un chaval y que no me iba a pasar nada. 

Ya. Que se lo creían ellos, me iba a morir fijo, de repente y sin remedio. 

Hipocondría instalada, en todas sus versiones.

Me han vacunado hace 23 días, 23 años después. Oye, ni un atisbo de miedo a morir. 

Sanitarios, compañeros y amigos se han vacunado de Astra Zeneca en el último mes, eh, y cuando la han retirado, parecidos a mí con 19 años, que piensan que se mueren, que les da un trombo.  

Poca broma. El miedo a morir es terrible.  

Sólo te diré que al principio de tener miedo, solo veia un abismo, y nunca pensé que saldría de él, y menos aún que le encontraría un sentido. 

Desde entonces me he tirado 20 años haciendo técnicas de respiración, y sobre todo chi kung,  y me fue cambiando la vida. Lo de siempre, tiempo y práctica.

Me di cuenta que detrás de ese miedo a morir, realmente lo había a vivir. Vivir siempre sucede AHORA,  el pasado y el futuro solo están en nuestra mente, el cuerpo sigue aquí, donde está la vida. Ya lo contaba Lorca y lo cantó Camarón. 

Hoy doy gracias a ese tiempo de miedo, necesario para conocerme, necesario para llegar AQUÍ.  

AHORA cobra sentido haberlo vivido. Resiliencia, superar circunstancias traumáticas.  

La vacuna ya ha servido para algo, me ha hecho consciente de los pasos que he dado en el camino de vivir.

Si quieres conocer el chi kung conmigo en Logroño aquí. 

Y en Zaragoza aquí. 

Y si quieres escuchar a Camarón